Estimulación del Lenguaje

21
nov
Estimulación del Lenguaje
Estimulación del Lenguaje
  • Lira Paulino
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Normas en el desarrollo del lenguaje que pueden servir de guía:

Antes de los 12 meses:

Observar indicadores de que utilizan la voz para relacionarse con el entorno. El balbuceo es una fase inicial del desarrollo del habla. En torno a los 9 meses, empiezan a unir sonidos, incorporar distintas entonaciones del habla y a decir palabra como “mamá” y “papá” (sin entender realmente lo que significan).
Antes de los 12 meses, los bebes deben ser receptivos a los sonidos y empezar a reconocer nombre de objetos comunes (Ejemplo: biberón, chupete…). Los bebés que observan atentamente su entorno pero no reaccionan al sonido pueden presentar deficiencias auditivas.

Entre los 12 y los 15 meses:

Abanico de sonidos en su balbuceo (como: p, b, m, d, n). Empieza a imitar sonidos y palabras de su familia. Debería entender y seguir instrucciones (como por ejemplo: Por favor, pásame el juguete).

De los 18 a los 24 meses:

La mayoría de los niños dicen unas 20 palabras cuando tienen aprox. 18 meses, y unas 50 cuando cumplen dos años. Empiezan a combinar dos palabras en frases simples, como “bebé llorar” o “papá grande”. Un niño de dos años debería poder identificar objetos de uso común, dibujos de tales objetos, indicar sus propias partes del cuerpo cuando alguien las señala y seguir instrucciones de dos pasos (Ejemplo: Por favor, recoge el juguete y dámelo).

De 2 a 3 años:

El vocabulario debería crecer considerablemente (demasiadas palabras para contarlas). El niño debería combinar tres o más palabras en frases más largas. Su comprensión mejora. Debería empezar a identificar colores y a entender conceptos descriptivos (Ejemplo: grande-pequeño).

Es habitual la situación de preocupación entre los padres de niños en quienes el lenguaje se desarrolla más despacio, pero a no ser, que se observen retrasos en otras áreas del desarrollo inicial del niño, si tu hijo ya tiene dos años y apenas habla, no hay motivo para preocuparse.

¿Qué pueden hacer los padres para estimular el lenguaje?

  • Dedicar mucho tiempo a comunicarse con su hijo, incluso en la etapa de la lactancia. Hablarle, hacerle signos y fomentar la imitación de sonidos y gestos.
  • Leerle: libros infantiles, libros con texturas que los niños puedan palpar y sentir, libros predecibles (Ejemplo: Los Tres Cerditos), que permiten a los niños anticipar lo que va a ocurrir.
  • Aprovechar las situaciones cotidianas: es decir, pásese el día hablando sin parar.

Técnicas de estimulación

Basadas en correcciones indirectas, ya que las directas son aversivas. Lo importante es que el niño atienda a nuestros modelos y que los repita, pero no hay que pedir que lo haga.

  • Expansión: el niño verbaliza y el adulto repite el enunciado del niño, ampliándolo. (Ejemplo: Niño: “coche roto” – Adulto: “Sí, el coche se ha roto”).
  • Petición de aclaración: a través de una pregunta o comentario mostramos al niño que no le hemos entendido. (Ejemplo: Niño: “oto aso” – Adulto: “aso?” – Niño: “vaso”). Es importante usar esta técnica sólo si sabemos que el niño es capaz de esforzarse, corregirlo y repetir.
  • Corrección indirecta: El adulto devuelve al niño su emisión corregida (Ejemplo: Niño: “oto aso” – Adulto: “Claro, se ha roto el vaso”.
  • Preguntas indirectas: preguntar para que el niño al contestar dé la respuesta corregida: (Ejemplo: Niño: “aso roto”- Adulto: “vaso oto o roto?” – Niño: “roto”).
  • Pregunta directa: no mostrarnos directivos sino interesados en que nos cuente algo.
  • Imitación: jugando o leyendo un cuento. (Ejemplo: Adulto: “lobo no me comas!, ayúdame: dile al lobo” – Niño: “no me comas” – Adulto: “Lobo eres malo”- Niño: “eres malo!”). Otro modo de imitación, es que el adulto hable en voz alta sin esperar respuesta, sólo para ofrecerse de modelo.
  • Habla paralela: cuando el niño esté realizando una acción , el adulto habla sobre lo que hace. Acompaña las acciones del niño con verbalizaciones claras y sencillas.

Consejos generales para estimular el lenguaje:

  • Hablar despacio sin modificar la entonación.
  • Pronunciar correctamente, sin dar gritos.
  • Mensaje cortos y breves.
  • Siempre colocándose a la altura de los ojos.
  • Nunca se le debe ignorar cuando quiere hablar.
  • Es importante no responder por él y dejar que se exprese con libertad.
  • Juegos: jugar al veo-veo; juegos de soplo: globos, sorber en pajita, pitos, trompetas, soplar velas, imitar ruidos o sonidos producidos por animales.
  • Aprovechar cualquier situación para hablarle mucho, preguntarle por sus gustos, como va vestido…
  • Para aumentar su vocabulario, se le pueden presentaran objetos e indicar su nombre, a la vez que se explica para que sirven, que color tienen, forma, características.
  • Enseñarle las diferentes partes del cuerpo.
  • Con apoyo visual de libros o fotografías, estimular la conversación repasando conceptos: derecha-izquierda, colores…
  • Contarle cuentos cortos, en los que intervengan animales.
  • Hacerle aprender su nombre completo, el de su familia y la dirección.
  • Manifestarle entusiasmo y alegría cada vez que ponga interés en la actividad que está realizando, aunque no siempre le salga bien.
  • No se debe proteger demasiado, hay que darle autonomía para que se relacione con los demás.
  • Se debe escuchar atentamente y siempre responder a sus preguntas.
  • No diga al niño mientras habla, que se detenga y empiece de nuevo.
  • No le imite cuando lo hace mal, aunque parezca gracioso.
  • No responda en lugar del niño. Al preguntar es mejor no dar opción de responder “sí o no”, por ejemplo: “¿quieres una manzana o una pera?”, en lugar de: “¿quieres una manzana?”.
  • No recortar los finales de las palabras.
  • No hablarle con un lenguaje infantilizado. No debemos regañarle ni imitarle, sólo repetírsela correctamente. No regañe a su hijo continuamente.
  • Todos los días, elegir un momento apropiado para la práctica y estímulo del habla.
  • Las muestras de cariño, de amor y afecto ayudan a un mejor desarrollo del lenguaje.
  • A partir de los 18 meses, el niño debe comer con el resto de la familia, (masticando desarrolla la musculatura y por tanto mejora el lenguaje).
  • Premiar al niño cuando hable bien. Darle siempre un refuerzo positivo: una palabra amable, una sonrisa, son refuerzos positivos naturales muy potentes.
  • Evitar hablar al niño si tiene ruidos ambientales cerca, ya que dificulta la comprensión.
Frase Célebre: “Recuerde que no basta con decir una cosa correcta en el lugar correcto, es mejor todavía pensar en no decir algo incorrecto en un momento tentador”
(Benjamin Franklin, político, científico e inventor estadounidense, 1706-1790)
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